La cicatriz número 21: el nacimiento de la resiliencia

Tengo 21 años. No, no es que sea muy torpe, aunque seguramente sí he tenido 21 accidentes en mi vida, incluso alguno más. En este caso, cuando hablo de cicatrices me refiero a cicatrices psicológicas. Hablo de los acontecimientos o momentos de la vida en los que te sientes perdido, todo se vuelve gris y entras en una estado anhedónico: un estado en el que existe una incapacidad para sentir placer o disfrutar de las cosas que antes sí te llenaban.

¿Te has sentido así?, ¿estás pasando por uno de esos momentos ahora? Si la respuesta es afirmativa, te diré que yo también. Es perfectamente normal y, de hecho, está demostrado que evolutivamente necesitamos pasar por momentos de crisis para reestructurarnos cognitivamente y seguir adelante. Muchos pensaréis, sí, la teoría está genial pero… ¿Qué hago yo si no tengo fuerzas para salir de la cama? Es por ello, por lo que os voy a hablar de un término muy de moda en la psicología contemporánea: la resiliencia.

¿Qué es la resiliencia?

¿Conocéis a Scrat, la ardilla de Ice Age? Seguramente, muchos de vosotros sí. Scrat podría ser un ejemplo de resiliencia. La resiliencia se define como la capacidad de sobreponerse al dolor de forma constructiva, es decir, aprendiendo y viéndolo como una oportunidad de cambio y una herramienta útil en lugar de un lastre. Esta capacidad puede aprenderse si se adquiere cierto compromiso y esfuerzo.

Son numerosos los casos que vemos en la televisión o en los dibujos animados para los más pequeños, los llamados “ejemplos de superación”. Al enfrentarnos a estas personas con tal actitud ante la vida, afirmamos a que su éxito se debe a su fortaleza y ganas de vivir. Como si nosotros no tuviéramos esas “cualidades mágicas”, cuando no es para nada así. La resiliencia es una suma de habilidades de comunicación, estrategias de afrontamiento y un estilo de vida saludable.

¿Qué podemos hacer para atraer la resiliencia a nuestras vidas?

Para ello, según la APA (American Psychological Association), has de seguir los siguientes pasos:

  • Mantener relaciones sociales gratificantes: ayuda y déjate ayudar.
  • Conceptualiza los obstáculos como algo superable: el clásico “si la vida te da limones, haz limonada” o “si la vida te da palos, construye una choza”. Valora los aspectos positivos “del lodazar en el que estás inmerso” y saca provecho de ellos.
  • El cambio es necesario e inevitable: acepta las circunstancias e identifica que cosas puedes cambiar tú y que cosas no se encuentran ahora mismo a tu alcance.
  • Visualización, el optimismo se puede aprender: nuestras expectativas pueden influir en cómo percibimos la realidad, esto se ha relacionado con el “efecto placebo” y es en lo que se basa la técnica de visualización. Consiste en construir un futuro alternativo para conseguir esos objetivos proyectándolo mentalmente con una implicación multisensorial; hacer como si de verdad olieses la rueda quemada de tu coche nuevo derrapando o escucharas a tu hijo dar su discurso de graduación. Esta técnica se llama “puente al futuro”.
  • Eres el actor principal de la obra de tu vida: toma las riendas, no evites confrontar las situaciones difíciles.
  • Redescúbrete: ¿qué ha cambiado en ti? ¿Cuáles son tus puntos fuertes gracias a este problema?
  • Fe: no hablo de fe religiosa necesariamente. Confía en ti, en tu amigo, en tu hija… Y en tus posibilidades de futuro.
  • Es más importante la dirección que la velocidad: define objetivos simples a corto plazo para grandes logros a largo plazo.
  • Mens sana in corpore sano: quiérete, nadie te conoce mejor que tú. Identifica tus deseos e intereses y cúmplelos. Respira, sal a caminar, date un baño de espuma, prepara té o pon tu película favorita por y para ti.
  • Expresa tu dolor: escribe lo que sientes, medita, pinta o habla con alguien.

Aficiones que facilitan la resiliencia

No obstante, hay otras formas para despejar la mente y encontrar tu camino.De todos es sabido que la música cuenta con numerosos beneficios y efectos terapéuticos, tanto en personas sanas como durante una enfermedad. La musicoterapia es efectiva como canal de comunicación de los sentimientos y emociones. Para saber de lo que hablo, escuchad la letra de la siguiente canción:

Existen numerosos estudios al respecto, donde se evidencia su éxito en niños con dificultades escolares, personas mayores con Alzhéimer, TOC, autismo… Su beneficio es especialmente importante en aquellos trastornos en los que existen déficits de comunicación o en la infancia, debido a la dificultad para poder trasmitir el malestar psicológico o emocional verbalmente.

Otra forma podría ser leer o caminar a las afueras de tu ciudad. Se ha demostrado que hacer media hora de ejercicio al día favorece un estado mental saludable. ¿Por qué? Cuando hacemos ejercicio liberamos un neurotrasmisor llamado serotonina en nuestro cerebro que hace que nos sintamos felices y satisfechos. La depresión, entre otros factores asociados, está relacionada con un déficit de serotonina.

La resiliencia no es una fórmula matemática

A mí, personalmente me funciona pintar, escribir, tocar la guitarra y estar en casa con los míos. Soy capaz de expresar y sentir en el arte lo que no sé decir con palabras. Aunque, dado que cada uno es un mundo… La única clave verdadera es tener pequeños momentos para ti, con lo que te guste. Puedes desconectar también con actividades con “más acción” como ir a un rally o hacer escalada.

Prueba a conocerte de nuevo, cuídate y mímate. En tu vida, tú eres el actor principal. Tú decides maquillar la cicatriz o hacerla un rasgo identificativo del que está orgulloso, como Harry Potter. Dicho esto, ánimo suerte y… ¡A cultivar resiliencia!

Como ejemplo de resiliencia os animo a que busquéis el caso de Pablo Raéz, un chico malagueño ejemplo de superación ante la adversidad sin dejar de ser consciente a lo que se enfrenta. Ha sido capaz de servir de inspiración a miles de personas que se han animado a donar médula gracias a su campaña “Reto un millón”, a lo que añado… ¡Fuerza Raéz!

Dedicatoria. Va por ti Bea, por confiar en mí al mostrarme las tuyas.

raez

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