Compartiendo el delirio, el trastorno “Folie a deux”

Debido a diferentes problemas de salud mental a lo largo su vida, madre e hija se habían encerrado en una relación absorbente, sin amigos ni contactos con el exterior. Aisladas en la casa de la abuela, se habían alejado de la realidad y de las personas de su entorno, del cual sentían desconfianza porque lo sentían como amenazante. Su carcelero: el delirio.

Tras fallecer la abuela materna, con la que habían compartido casa, estaban viviendo una serie de sucesos extraños, faltándoles dinero, notando como los cuadros se movían y viendo sombras en la casa. La gente de su alrededor era manipulada por el espíritu de la abuela para portarse mal con ellas y hacerles daño. Llevaban cuatro años viviendo al compás de estas ideas. Pese a que no había signos de depresión, estaban aterrorizadas.

La certeza de que en la iglesia estaba la salvación les hacia intentar asistir al templo incluso bajo el convencimiento de que algo malo les sucedería, y siempre provocado por el espíritu de la abuela. Finalmente, poco se equivocaban, dado que la hija se desmayaba.

¿Qué les sucedía? Dos personas veían, escuchaban y sentían los mismos sucesos, ¿podían estar equivocadas?, ¿su comportamiento era producto de un delirio? Esta historia real de una madre y una hija sirve para ilustrar lo que sería un caso de psicosis compartida, o Folie a Deux.

Dentro de lo inusual…el más extraño todavía

Entre fronteras diagnosticas de los manuales de psicología y psiquiatría, existen espacios aún no del todo definidos donde se guarda lo extraño dentro de lo inusual. Este es el caso de un raro tipo de psicosis, la compartida o “folie a deux”. Queda definida como el estado en el que existe un delirio compartido por dos personas que suelen tener una relación de pareja o de parentesco.

Cuando va más allá y son más de dos las que sufren la paranoia o el delirio, el nombre se ajusta al número de personas, folie a trois, folie a quatre, folie a famile o folie à plusieurs (muchos).

Dos personas caminando en un tunel

Tipos de “folie”

Muchas siguen siendo las preguntas sobre este raro trastorno. Sin embargo, se sabe que suele darse entre familias o grupos de personas aislados física y psicológicamente de los demás, donde una de las dos personas tiene una influencia mayor en otra, o una inteligencia superior.

Puede suceder que una de las dos imponga su delirio a otra. En estos casos, separándolas, se alivia los síntomas en la persona que ha “aceptado” las creencias irreales. Si no es así y continua con las manifestaciones pese la separación, se dice que le ha sido transmitida o comunicada.

Incluso puede llegar a pasar, que se le “contagie” una psicosis a otra persona que ya tenía ciertas creencias, pero no con las mismas ideaciones. Sucede entonces que la “folie” es inducida.

¿La locura se contagia?

En los raros casos en lo que se han encontrado creencias no reales que han sido tomadas como ciertas por un grupo de personas independientes, se conoce como “histeria colectiva”. De los ejemplos más conocidos:

  • La famosa respuesta de muchos radioyentes que escucharon la “invasión marciana” que Orson Welles describía en directo a través de las ondas.
  • La idea de que las brujas se paseaban libremente por los campos y aldeas haciendo el mal entre los siglos XV y XVIII, supuso la muerte de muchas mujeres a manos de hombres irracionalmente contagiados de creencias y leyendas.
  • Las distintas versiones del fin del mundo. La primera en el cambio de milenio y la segunda, la profecía maya, hizo que mucha gente a lo largo y ancho del planeta dudara de si los aviones iban a caer sobre sus casas o el mundo se acabaría de la noche a la mañana.

Pese a ser muy llamativo, el cine le ha dedicado pocas historias a esta patología. Una de las películas donde se refleja una historia real de dos adolescentes “contagiadas” por la misma idea delirante es “Hermosas criaturas” del director Peter Jackson.

Mujer cruzando los brazos

¿Cómo se llega a compartir un delirio?

Varias son las condiciones que tienen que darse entre dos personas para llegar a este extremo, al margen de que una de las dos tenga vulnerabilidad a enfermar de psicosis.

  • La dependencia emocional juega un papel muy importante. Las relaciones están viciadas en esta dirección.
  • La superioridad intelectual o rol de dominancia de una de las dos no implica que la otra tenga algún tipo de retraso o deficiencia mental.
  • La empatía también es un factor importante. Vivir los síntomas de la otra persona refleja que es algo más que una relación de dominancia – sometimiento.

Al final, debemos entender que para alguien que depende emocionalmente de forma extrema de otra persona, y que no tiene otro tipo de relaciones en su vida, aceptar las ideas de delirio parece más sano que aceptar el final de la pareja (ya sea entre hermanas, matrimonios o madres e hijas).

Es muy extraño encontrarse con este diagnóstico. También lo son las situaciones de incomunicación donde pudiera desarrollarse esta patología. En cualquiera de los casos, vemos como la mente puede ser aterradora y fascinante en su punto más extremo para -según las hipótesis- satisfacer las necesidades de aceptación, cariño y compañía en su máximo y enfermizo exponente.

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