¿Dónde queda el móvil y dónde tu vida social?

¿Qué crees que pudo llevar al gurú tecnológico Steve Jobs a afirmar que “la tecnología no es nada”? Muy sencillo, para él lo importante era la fe en las personas, capaces de hacer maravillas con las herramientas adecuadas. Pero, ¿realmente el móvil y demás avances digitales no están llevando a ser mejores?

En este sentido las respuestas pueden ser múltiples. La ciencia ha avanzado una barbaridad en los últimos años. La tecnología nos mantiene más y mejor comunicados. Nuestras vidas resultan cada vez más fáciles… y, sin embargo, parece complicado sacar de nuestras mentes la idea de que el móvil, más allá de mejorar nuestra vida social, en muchos casos está terminando con ella.

¿Cómo puede el móvil acabar con nuestra vida social?

Lo cierto es que el móvil sí está acabando con nuestra vida social, o así al menos se denota de la opinión de algunos especialistas. Patricia Ramírez, psicóloga y conferenciante, considera que la adicción tecnológica nos está perjudicando como individuos y sociedad.

Chica con el móvil

Si bien el móvil no comporta una adicción fisiológica, muchas personas sufren irritabilidad si pierden su teléfono, dejan de manejar WhatsApp o terminan una partida a algún juego. Por otro lado, el condicionamiento que han adquirido respecto a cualquier señal que pueda emitir es muy grade. De hecho, a menudo imaginan que ha sonado o vibrado, cuando no es cierto.

Como es lógico, ese tiempo que dedicamos a mirar el móvil es tiempo que se pierde de trabajo, estudio o relaciones personales. De este modo, ese pequeño aparato que ya es un ordenador más que un teléfono, nos está lastrando de forma irremediable en nuestra vida social. Piensa que el tiempo que pasas leyendo el perfil de un amigo en Facebook es un tiempo que sería mucho más enriquecedor si lo compartieras con él.

¿Por qué nos enganchamos al móvil?

Ramírez aporta una serie de motivos que nos llevan a sufrir “enganche” e incluso adicción al móvil. Este nuevo estilo de vida se basa mucho en conceptos como:

  • Inmediatez: el móvil nos permite estar constantemente conectados. Tener en nuestras manos toda la información en cuestión de segundos es muy atractivo. Interactuamos de forma constante y nos da una sensación más frecuente de protagonismo.
  • Atracción auditiva y visual: al implicar a nuestros sentidos en esta experiencia, se magnifican. Estos estímulos son especialmente buenos capturando nuestra atención.
  • Estímulos psicológicos: en realidad el móvil es un estímulo constante. Los juegos nos hacen pensar. Las conversaciones nos llevan a tomar decisiones. Lo cierto es que en su justa medida, es muy positivo. En exceso, es realmente perjudicial.
  • Participación social: de repente, tenemos voz. Ya sea en foros, aplicaciones de mensajería o redes sociales, nuestra palabra es escuchada y hasta tenida en cuenta. Sin embargo, el anonimato nos protege, lo que nos hace sentir más libres y menos expuestos.
  • Comodidad: en realidad, el móvil es un artilugio muy cómodo. Ya no tienes que ir a ver a nadie para saber cómo está. Dispones de toda la información de lo que te importa y de lo que te podría importar al alcance de tu mano.

¿Cómo retomamos nuestra vida social frente al móvil?

En realidad, el móvil no es en absoluto perjudicial siempre que no se abuse. Por eso hay una serie de cuestiones vitales que nos llevarán a compatibilizar de forma sensata el uso de la tecnología y una vida social provechosa:

  • Límites. Lógicamente, el uso del móvil requiere de límites. Aunque no nos guste al comienzo, hemos de obligarnos a no estar todo el día delante de la pantalla. Si sales a pasear un rato con amigos o con tu mascota, déjalo en casa y disfruta de la compañía y el paisaje, por ejemplo.

Pareja en bici

  • Gestión del tiempo. Otro punto importante. Si aprendemos a gestionar y repartir nuestro tiempo, ganará enteros nuestra vida social y nuestra propia psique. Guarda espacio para hacer deporte, leer o tomar un café con amigos.
  • Valores. El esfuerzo o el trabajo son muy útiles. Si observamos el uso del móvil como un premio merecido por nuestra dedicación previa, disfrutaremos más de su valor real.
  • Habilidad social. Es vital entrenar la habilidad social para mejorar este aspecto. La relación directa con amigos, familiares o compañeros de trabajo se hace necesaria en este punto.
  • Autocontrol. Es básico que seamos capaces de usar el sentido común. No es normal estar 8 horas delante de la pantalla de un móvil. Si no podemos controlarlo o verlo de forma mínimamente objetiva, tal vez tengamos un problema grave que requiera de ayuda profesional.

El móvil y las nuevas tecnologías son de gran utilidad. De hecho, nos hacen todo más fácil. Pero hemos de intentar no caer en actitudes que rocen la obsesión o la adicción. Por muy divertidas y cómodas que sean, nunca podrán sustituir a un buen rato entre amigos al calor de la barra de un bar o un paseo por el parque, por poner un par de ejemplos rápidos.

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