¿Cómo afrontar la convivencia en las familias reconstruídas?

En la actualidad es habitual que las familias se reconstruyan. Hay divorcios y separaciones en parejas que tienen hijos en común. Después, es normal que estos padres y estas madres acaben teniendo nuevas relaciones con otras personas. Y estas a su vez puede que también tengan niños de parejas anteriores.

Así, las familias se reformulan. En un mismo hogar se juntan hijos de padres distintos y, en ocasiones, se torna complicado que la convivencia sea agradable y pacífica. La situación no es sencilla, pero son los adultos los que pueden poner en marcha algunas estrategias para tratar de manejar todo lo mejor posible… ¡Descubre cuáles!

“En la vida familiar, el amor es el aceite que alivia la fricción, el cemento que une, y la música que trae armonía”

-Eva Burrows-

¿Cuáles son las dificultades que presentan las familias reconstruídas?

Está claro que cada familia es un mundo, pero en este tipo de familias pueden aparecer una serie de dificultades comunes. Por ejemplo, es frecuente que se instauren el desconocimiento y la incertidumbre. Esto puede pasar porque ni la pareja ni los hijos sepan cómo comportarse los unos con los otros ni qué esperar de los demás.

manos con familia de papel

También el padrastro o la madrastra pueden tratar de agradar por todos los medios posibles a sus hijastros, con el fin de hacerles ver que no son “malvados” como establecen algunos cuentos y mitos sociales. Por otro lado, se pueden encontrar con que los niños les rechacen, no hagan caso de lo que les digan y carezcan de autoridad para ellos.

Además, tiene que asumir que las relaciones padre-hijo biológico van a ser en ocasiones prioritarias para su pareja, por lo que se puede ver relegado a un segundo plano. Otro hecho que puede ser conflictivo en la relación son las dificultades económicas que se pueden dar debido a la manutención de los hijos y las exparejas.

“Yo sé porqué las familias han sido creadas con imperfecciones. Te humanizan. Están hechas para que te olvides de ti mismo de vez en cuando, para que el hermoso equilibrio de la vida no se destruya”

-Anais Nin-

Como los niños suelen vivir en distintas casas bajo custodia conjunta, se torna complejo tomar decisiones cotidianas en la organización familiar. Algo que puede derivar en problemas tanto en la relación de pareja, como con los excónyuges y con los propios hijos. Por último, estos se pueden sentir desleales hacia uno de sus padres si tienen una buena relación con su padrastro o madrastra.

¿Qué pueden hacer los padres y madres para mejorar la convivencia?

Estas situaciones son comunes y normales en este tipo de familias, debido a la novedad y el desconocimiento sobre cómo afrontarlas. Pero pueden generar malestar y conflictos, por lo que es importante que haya reglas pactadas y respetadas por todos. En primer lugar, es recomendable que les expliques con tiempo a tu hijos que tu pareja se muda con vosotros. Aquí debes hacer hincapié en los cambios que le afectarán, en los que no y en que tu amor hacia él no va a variar.

Es relevante que le demuestres esto a tu hijo y que, efectivamente, sigues estando ahí para él aunque tengas una nueva pareja que conviva con vosotros. Tiene que percibir que es un miembro más de la familia aunque solo pase temporadas en vuestro hogar. Aquí también es relevante que no descuides la relación con tu pareja, y que la comunicación sea fluida, tanto entre vosotros como con tus hijos. Su bienestar es la prioridad.

padre con su hija

Por otro lado, trata de guardar tiempo para estar con tu hijo a solas: piensa que la confianza que tiene contigo no es la que tiene con tu nueva pareja. Poco a poco, puedes ir introduciendo a tu pareja de forma progresiva. Además, no es bueno que te centres solo en divertirte con tu hijo en recompensarle comprándole cosas. Es importante que sigas comportándote como un padre o una madre que pone límites y educa.

En cuanto a las reglas y a las tareas a realizar en casa, es adecuado que las pactes con tu nueva pareja antes de que esta se incorpore a la convivencia familiar. Si esta toma la iniciativa en el cumplimiento de alguna de las normas, apóyale, ya que si tú le otorgas autoridad facilitarás que tu hijo lo haga. Aún así, debes recordar que tu pareja no sustituye al otro progenitor del niño y que no puedes imponerla como una figura de autoridad que tenga el mismo peso que tú, especialmente cuando tus hijos ya son mayores.

“La vida familiar está llena de crisis mayores y menores, subidas y bajadas de salud, éxito y fracaso en la carrera, el matrimonio y el divorcio. Y todo tipo de personajes, unidos por lugares y eventos e historias. Con todos estos detalles, la vida se graba en la memoria y la personalidad. Es difícil imaginar algo más nutritivo para el alma”

-Thomas Moore-

¿Qué pueden hacer los padrastros y las madrastras para mejorar la convivencia?

Pero no sólo el proceso es complejo para los padres y los hijos. Las nuevas parejas, los padrastros y las madrastras, también pasan por dificultades y situaciones novedosas que no saben cómo afrontar. Es normal que, si es tu caso, quieras agradar y complacer a tu hijastro, pero no te excedas en esto, ya que el que os cojáis cariño mutuamente va a requerir su tiempo.

Es importante que, junto con tu pareja, analicéis el tiempo que vas a pasar con tu hijastro, y el grado de implicación y responsabilidad que vas a adoptar. Suele ser eficaz intentar tener una relación cordial y amistosa al principio manteniéndote al margen de las cuestiones de disciplina del niño. Puedes ir implicándote en ello de forma progresiva si lo deseas, pero también es válido si quieres mantenerte al margen de esto.

En este sentido, debes hablar con tu hijastro y explicarle que tú no vas a sustituir a su otro progenitor, pero que en casa todos tenéis que cumplir unas normas para que la convivencia sea adecuada. Si al principio el niño te rechaza, no te lo tomes como nada personal, está pasando por muchos cambios y le va a costar habituarse. Por último, dialoga sobre todo esto con tu pareja, de forma que entendáis el punto de vista del otro y lleguéis a términos comunes.

familia feliz junto al lago

En resumidas cuentas, cuando una pareja se junta en un hogar con hijos de relaciones anteriores, pueden darse conflictos y problemas en la convivencia. Esto es habitual en la mayoría de las familias reconstruídas, ya que se da un número considerable de cambios que, en muchas ocasiones, no sabemos afrontar. Por ello, es imprescindible hacer un esfuerzo por parte de todos para mantener los canales de comunicación abiertos y llegar a pactos de convivencia obligatorias; frente a los sentimientos, que siempre surgirán o no de manera espontánea.

Imágenes cortesía de I’m Priscilla, Caroline Hernandez y Andre Hunter.

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